LA APUESTA SOSTENIBLE DEL HOTEL MONTEMÁLAGA
por Juan Manuel Rojas Fernández
Arquitecto y Director de la Obra del Hotel monteMálaga
junto al arquitecto Juan Ramón Montoya Molina.
El adecuado estudio de la ventilación natural de los espacios nos permite colaborar de forma ecológica en la climatización evitando el sobrecalentamiento así como mejorar la calidad del aire al permitir su renovación.
El patio abierto en las plantas baja y sótano es también aquí el auténtico protagonista en la estrategia bioclimática pues es el pulmón por el que estas plantas respiran. Un patio profundo como el nuestro, protegido de los vientos dominantes es un pozo dónde se almacena, debido a su mayor densidad, el aire fresco de la noche. La planta sótano, dónde se sitúan los salones principales, se puede abrir a este patio, creándose una ventilación natural cruzada al comunicarse también estos espacios con una de las fachadas mediante un lucernario que permite apertura domótica 9 m más arriba. La diferencia de presión del aire debido a la distinta orientación y cota de las aperturas asegura la ventilación. En caso de incendios, la apertura del lucernario sirve de exutorio para evacuación de humos. El patio es un estupendo lugar para, al abrirse al salón principal y al pasillo de los salones de trabajo, ofrecer unas copas antes de pasar los salones. Tiempo suficiente para ventilar los espacios mejorando la calidad del aire y la habitabilidad de los mismos durante los actos siguientes.
En el caso de estas plantas enterradas la ventilación persigue, sobre todo, la renovación del aire pues la climatización está más que asegurada de forma natural por su condición de espacios enterrados. Más adelante veremos como ésta es una de las más eficientes estrategias bioclimáticas al aprovechar la tremenda inercia térmica del terreno, siempre que se asegure, claro está, la correcta iluminación y ventilación de los mismos que evite sensaciones claustrofóbicas y enrarecidas de los ambientes. Para mejorar aun más estas sensaciones, nosotros añadimos una cierta escala proporcional al tamaño de los salones. Así el salón principal, con una altura que oscila entre los 4 y los 5,20 m, cuenta con 500 m de superficie exenta de pilares para lo cual se han apeado las siete plantas del volumen de edificio bajo el que se encuentra mediante unas cerchas de hormigón postesado de 7 m de canto y 16,55 de luz. Esta viga aligerada es invisible pues se encuentra en las medianeras entre habitaciones.
Pero las excelentes condiciones del patio se han aprovechado más allá de la servidumbre que supone la apertura manual de huecos al mismo (clientes que no lo desean, ruidos al exterior, necesidad de personal manipulador). Una entreplanta técnica estratégicamente situada junto al patio, toma aire de él para climatizar las plantas bajas y sótano. Este aire será mucho más templado que si lo tomáramos de la cubierta o de una de las fachadas. En muchas ocasiones las unidades de tratamiento de aire se limitarán a extraer aire del patio inyectándolo en los espacios a climatizar directamente sin necesidad de enfriarlo (proceso denominado free-cooling) con el consiguiente ahorro energético. Otra vez medidas activas complementan a las pasivas para su mejor aprovechamiento.
El garaje, que está a 9 m por debajo de la calle, también se beneficia del patio para conseguir una ventilación natural generándose un circuito de aire que recorre toda la altura del edificio. Esto es posible gracias a una estrategia bioclimática denominada chimenea solar, que aquí adquiere una escala y una presencia importante al tratarse de la torre acristalada que aparece en la esquina por donde circulan los ascensores panorámicos. La llamaremos “Torre Cálida” por contraposición a la “Torre Fría” que es el volumen de piedra que está justo al lado y que explota la estrategia de la inercia térmica. El funcionamiento de esta Torre Cálida es el siguiente: el gran volumen de aire calentado en este espacio por efecto invernadero, tiende a ascender y sale al exterior por el extremo superior de la torre. Este tiro, que está conectado con el espacio del garaje 38 m. más abajo, succiona el aire de este, con la consecuente subpresión, obligando al aire del patio a entrar en el garaje. ¿Es la “Torre Caliente” que vemos dominando la imagen de la esquina del edificio “sólo” una instalación del garaje? Sí y no. La realidad es más compleja. Para ser sincero lo que buscábamos era un foco frío que nos permitiese climatizar de forma sostenible o natural el sofocante hueco de los ascensores panorámicos. Y que mejor que el aire del sótano -2 que, por inercia térmica del terreno, al estar a 9 m de profundidad, disfruta todo el año de una temperatura constante alrededor de 18º centígrados. Las acciones bioclimáticas son oportunistas, atentas siempre a posibles sinergias entre distintas estrategias y condiciones naturales.
En las plantas de habitaciones, los pasillos pueden ventilarse naturalmente a través de las ventanas situadas en los extremos de cada ala de pasillo. Y, por supuesto, en las habitaciones, espacios que dan razón de ser a un hotel, se ha estudiado la ventilación con cuidado. Sobre todo porque a pesar de las medidas para sombrear la fachada, algo de radiación solar puede entrar en tan amplias superficies de vidrio, sobrecalentando el espacio, es decir aumentando la temperatura del espacio interior por encima del exterior debido al efecto invernadero. Para luchar contra el sobrecalentamiento, lo mejor y más ecológico que se puede hacer es ventilar de forma natural poniendo en contacto el aire exterior frío con el interior sobrecalentado para climatizarlo de forma gratuita. Pero esto presenta algunas dificultades en el caso de una habitación de hotel.
La primera es que son espacios con una sola fachada. Esto dificulta sobremanera la renovación del aire pues la ventilación funciona mejor cuando se abren huecos a distintas fachadas donde la presión del aire siempre es distinta con lo que se genera una corriente de aire. Es la denominada ventilación cruzada. En nuestro caso, sin embargo, el aire transportado por el viento, pasa tangente a la ventana pero no llega a entrar profundamente en la habitación por no haber diferencia de presiones. Sólo un obstáculo que sobresaliera verticalmente de la fachada podría generar una diferencia de presiones delante y detrás de él que podríamos aprovechar. Las amplias ventanas que permiten abrir la fachada para convertir la habitación en un auténtico balcón en contacto con el paisaje, poseen una apertura pivotante vertical que proyecta la mitad de la misma fuera del plano de fachada. Más que suficiente para inducir una buena renovación de la habitación, incluso aunque la abramos sólo un poco.
En nuestro hotel, la fachada no es una urna de cristal estanca que separa al cliente del paisaje. Se han puesto todos los medios para que el cliente interactúe con la fachada y con el privilegiado entorno climático y natural. Pero sabemos que se puede llegar tan cansado a un hotel que ni se te ocurre abrir la ventana al sentir calor. Simplemente conectas el aire acondicionado malgastando energía de climatización que pagará el hotel y a la larga, todos. El edificio es inteligente para aprovechar, aún en este caso, las condiciones naturales que en Málaga son especialmente buenas en lo tocante a temperaturas. Carpinterías diseñadas especialmente para este edificio, permiten que las habitaciones respiren por la fachada aún con las ventanas cerradas (evitándose además el puente acústico y térmico). Toman aire exterior filtrándolo e introduciéndolo en el sistema de aire acondicionado inteligente para que aproveche su buena temperatura y sirva para la renovación del aire de la habitación. El fancoil está situado e integrado en fachada para conectarse a las carpinterías formando un conjunto inteligente y sostenible de relación con el medio. Esto no es común pues los fancoil suelen situarse en los techos de pasillos de entrada o baños desde donde intentan alcanzar, a veces con dificultad, la fachada. Pero éste suele ser el espacio con mayor necesidad de climatización al contener las ventanas. Como consecuencia obtenemos un incómodo gradiente térmico. La climatización se produce, en nuestras habitaciones, desde la fachada con lo que el equilibrio de temperaturas en el espacio es mejor.
(Continuará en próximos artículos)