Sevilla, a vista de una cámara oscura

La Torre de los Perdigones, antigua fábrica de artillería ubicada en el parque del mismo nombre, fue ayer abierta al público reconvertida en Cámara Oscura y mirador turístico, tras un proceso de restauración y puesta a punto que se ha demorado por espacio de año y medio.
Diversas autoridades de la ciudad inauguraron ayer estas instalaciones que aspiran a “descentralizar el turismo en la capital con nuevos atractivos situados fuera de la zona monumental”. Las previsiones que manejan los responsables de este nuevo atractivo para este primer año de funcionamiento son llegar a las 20.000 visitas, un cómputo calculado en función de la capacidad de la cámara oscura y de su apertura al público; todos los días del año, incluidos sábados, domingos y festivos, menos las jornadas de lluvia.
La cámara oscura aspira a convertirse en una pieza más del recorrido turístico de la capital gracias a un principio óptico relativamente simple que existía ya en el siglo IV antes de Cristo. Se trata de una pantalla circular, un espejo y un juego de lentes de aumento, estas últimas insertadas al final de un tubo situado encima de la pantalla a modo de periscopio. La luz, al pasar por el objetivo del periscopio y reflejarse en el espejo, refleja la imagen exterior sobre la pantalla permitiendo ver una fotografía aérea de la ciudad viva y en movimiento. O lo que es lo mismo, Sevilla vista desde el cielo en el fondo de una paellera blanca de un metro de diámetro que gira 360 grados, lo que permite contemplar escenas inéditas de la capital desde las alturas.
La Torre de los Perdigones es un edificio de 45 metros de altura al que se puede acceder en ascensor o bien a través de una escalera perimetral de chapa calada. En el remate de la torre se ubica la cámara oscura.







